VII Capitulo: En la casa de un Asesino

Sentí  un poco de frió en ese lugar mientras, mi cuerpo se removía ante aquella sensación en mi piel… Aquel sitio estaba casi en completa oscuridad impidiéndome ver algo, cuando logré abir con pesadez mis ojos. Se sentía tan vació… Sin vida.
Comencé a moverme lentamente entre lo que parecían ser sábanas sobre mí; mi cuerpo temblaba y los escalofríos se hacían presentes a cada segundo. No pude evitarlo y con gran pesadez abrí más mis ojos, me dolía la cabeza fuertemente. Llevé ambas manos hasta ésta mientras trataba de no gritar, entrecerré mis ojos un poco mirando a mí alrededor pero no pude ver casi nada… Todo estaba tan oscuro y horrible, eso causó que los nervios hicieran que temblara más, no sólo de frió… sino del miedo.
Estaba sobre una cama dentro de lo que parecía ser una habitación. Sí, seguramente eso era… miré el lugar con mayor detenimiento, haciendo un esfuerzo para ver claramente. Había una puerta un poco lejos de mi se mantenía cerrada, en una esquina de la habitación estaba lo que parecía ser un tocador y cerca de éste un closet, miré la cama en donde me encontraba, las sábanas estaban esparcidas por todas partes y me pregunté qué horas sería. Por eso dirigí mi mirada hasta la única ventana que había en ese lugar donde unas enormes persianas de color negro impedían que la poca luz se infiltrara en la habitación.

Me levanté con lentitud de la cama, gimiendo de dolor, caminé en dirección a esa ventana, mientras me apretaba el abdomen… Sentía un horrible dolor ahí pero tenía que ir hasta la ventana, tenía que saber en dónde demonios estaba y por qué. Pero me detuve en seco mientras escuchaba a lo lejos una voz gruesa y fría, provocando que mi sangre casi se helara por completo. Mis ojos se abrieron de golpe, conocía esa voz de alguna parte, no había duda. Esa voz la había escuchado en una ocasión… Tragué un poco de saliva mientras caminaba a duras penas hasta la puerta y me recargaba en ella como podía, con mi oreja derecha traté de entender la conversación del otro lado de la puerta haciendo un esfuerzo sobre humano para no perderme detalle alguno. Me dolía un costado de la cintura y llevé una mano hasta ese lugar mientras levantaba mi blusa, logrando observar con asombro como una venda la envolvía. Me sorprendí ante esto… ¿qué era eso? Mis dudas no fueron respondidas ni nada por el estilo, pues sólo escuché como el dueño de esa voz parecía estar verdaderamente enfadado o algo así, debido a su brusco acento. Estaba discutiendo con alguien seguramente, porque aunque no lograba ver, podía sentir el tono desafiante y arrogante de esa fría y grave voz.

—¿Por qué no quieres que la mate? — preguntó alguien. Su tono se volvía casi con histeria y a punto de estallar de enfado, mientras que yo abría mis ojos al reconocer esa voz con más claridad. Era la de aquel asesino, no había duda… ¡Era su voz!
—¿Me escuchas? Se supone que es mi trabajo… ¡Mi trabajo! — aún estando detrás de la puerta me acerque un poco más.
Descuida…—contestó una voz apenas audible, no podía escucharla muy bien que digamos, al parecer el asesino estaba hablando por teléfono. Por lo que sólo escuchaba su voz. — Cómo que "No es necesario que la mate ahora" y qué eso no está en tus  planes"?.
—Pero…— aquel asesino balbuceó un poco, logré escuchar como fugazmente golpeaba algo. — ¿¡Por qué! ¡No lo entiendo!—Cómo que hablaremos después y que todo se solucionará? No voy hacer paciente nada! .
El homicida, con la poca paciencia que tenía, apretó el teléfono entre sus manos casi al punto de quebrar el aparato de comunicación.
—¡NADA DE QUE HABLAREMOS DESPUÉS! Y ADEMÁS… ¿CÓMO ES POSIBLE QUE ME DEJES AL CUIDADO DE ELLA? ¡NO SOY NINGUNA NIÑERA! ¡SOY UN ASESINO! ¡Y SABES QUE EN CUALQUIER MOMENTO PUEDO MATARLA SI SE ME DA LA PUTA GANA! — gritó exaltado, apretando aún más el teléfono entre sus manos . Desde la puerta, parecía palidecer ante las palabras de él. Un miedo irreconocible surcó por mi alma…
"Asesinarla".
— Gruñó- "Cómo puedes decirme que sabes que no lo haré. Y que sí lo hago, tendré que sufrir las consecuencias. Que no puedo desobedecerte, porque eres mi padre. No creo que valga la pena dejarla viva por más tiempo",  — quién fuera el dueño de la otra voz, era el padre del asesino, ¿pero la verdad no entendía que clase de persona era ese tipo?
—¡¿Cuánto tiempo tendré que mantenerla en mi casa? — gritó con furia contenida.—¿Y por qué tengo que ser yo? — un momento de silencio se formó en ese lugar, tanto, que tuve que mantener la respiración varios segundos si no quería que me descubrieran. Todo era tan confuso… me sentía realmente mal por lo sucedido. Ya estaba destinada para que me mataran y yo era tan joven aún.
—Porque fui yo quien la hirió?… ¿no es así? — Cuando la llevé a mi departamento me topé con la miserable suerte de que no la había matado como creía.
—Sí… ¡pero tú me lo ordenaste! Esa era mi misión: matarla, ¿me escuchas? No debía dejarla viva…—hizo una pausa.— No sé cómo fue posible que sobreviviera a ese disparo y resulta que cuando estoy a punto de deshacerme del cuerpo de esa idiota, me dices: ¡Que no lo haga! ¡Que la deje viva! ¿Estás loco acaso? ¿Qué malditos planes tienes en tu maldita mente?
—Si siempre me has dicho que soy uno de los mejores asesinos de este país y  que mi trabajo es el más  reconocido entre todos. Por eso, soy uno de tus mejores hombres…e hijo  ¿de eso vivo, cierto? y sobre todo, por eso me pagas… Es mi pasatiempo favorito desde hace tiempo, ¿no es verdad? 
—Esta bien la tendré por un tiempo, luego hablaremos. 
—Idiota…- susurró mientras golpeaba el teléfono con fuerza.
Pude escuchar también como empezaba acercarse a la habitación a paso rápido. Inmediatamente corrí como pude hasta la cama a duras penas, envolví mi cuerpo entre las sábanas constatando con terror como entraba a la habitación. Mi respiración se volvió más agitada, mi corazón comenzó a latir rápidamente mientras mi fiel amigo, el miedo, regresó conmigo nuevamente… Escuchaba cada vez aquellos pasos acercándose rápidamente hasta mi; mi mente estaba casi en blanco… ¿Qué debía hacer? ¿Quién era él? ¿Acaso era un asesino realmente? o simplemente… ¿un violador? ¡No lo sabía! ¡Maldita sea!
Sólo sentí como aquel sujeto se paraba enfrente de la cama en donde me encontraba. Trague un poco más de saliva mientras me armaba de valor. Decidí que era ahora o nunca, pues mi vida tal vez dependía de ello… Tenía que huir de ese lugar si no quería que me mataran. Con rapidez, salí de entre las sábanas, mientras saltaba como podía de la cama y comenzaba a correr hasta la puerta de aquella habitación, que para mi fortuna estaba abierta. Escuché de tras de mí como el asesino ni se inmutaba ante mi estúpido acto; sólo escuchó cómo me echaba a correr lejos de él, ya estaba en lo que parecía ser la sala de aquel departamento en donde me encontraba. Mi sorpresa fue muy grande al darme cuenta como el asesino aparecía enfrente de mí.